III. SÍNDROME DE BOLONIA EN LA ENFERMERÍA

13 08 2008

El gremio de enfermería está de enhorabuena. Por fin, tras muchos años, han conseguido equiparar sus estudios a los del resto de titulaciones. El plan Bolonia hizo justicia. Deja de ser una escuela de diplomados/as sin más proyección ni posibilidad de profundización que ponerse a trabajar; ahora será un grado con su debido y consecuente posgrado en el horizonte. Sindicatos y altos cargos se congratulan de esta reforma. La única pega que circula entre la actual plantilla se debe al pique ya histórico con medicina. Molesta el hecho de que habrán de acreditar cada cinco años su competencia para seguir ejerciendo; cosa que no hará el gremio médico. ¿No es muestra suficiente de la valía enfermera que hoy sea un personal mucho más eficaz que numeroso? ¿Piensan echarle las culpas de las listas de espera dudando de su competencia? Y, en todo caso, ¿por qué ha de acreditarse este gremio y no todo el personal sanitario, empezando por sus doctos “superiores”? Locuras, disparates e incongruencias debidas a las medias tintas. Además parece que si la medicina se escabulle de esta criba no es por otro motivo más que el político. Los motivos sanitarios no interesaron. (Carabaña, Julio. Bolonia: ¿otro espejismo europeo? En http://www.ucm.es/info/socio6ed/Profesorado/jcm/bol-funca2.htm).

Salud, dinero y amor hoy día se llevan a patadas. El amor parece en entredicho cuando se prefieren la mentira y el silencio antes que la verdad. La salud se ve supeditada por motivos políticos. Y, eso sí, el dinero parece poderlo todo, si no en los micros al menos sí en los macromundos. Pensamos que, en honor a la claridad, única guía contra estos dimes y diretes del libre comercio que pasan por libertad democrática, esta reforma no conviene bajo ningún concepto a la enfermería. Ni siquiera una de las titulaciones de mayor corte para la empleabilidad se verá beneficiada. Ni siquiera, por tanto, el motivo de la entrada del plan Bolonia en la universidad se satisface en una carrera de sentido puramente empresarial. Como decíamos, se congratulan de ser al fin como el resto de títulos universitarios. Lo hacen como si fuera enfermería quien hubiera avanzado; más bien es el resto quien ha retrocedido. Por poner un ejemplo, el señor Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería, se está dedicando a vender motos con esta reforma. Porque es vender una moto equiparar el grado a la licenciatura al compartir una duración de cuatro años. Enfermería pasará de ser una diplomatura a ser en primera instancia un simple grado. Y lo anunciaremos ya: un grado de menor preparación. ¡Punto! Porque las licenciaturas tienen un total de, pongamos de media, 300 créditos en asignaturas, y los grados 240. Y si las antiguas diplomaturas en enfermería tenían de media 235 créditos repartidos en tres cursos, pasan en realidad a ser títulos de un años más con casi con la misma cantidad de contenidos. Con lo que tenemos que las exiguas licenciaturas de unos 300 créditos pasan, con 60 menos, a grados. El exclusivo logro será, por consiguiente, tener la opción de realizar un posgrado que continúe en relación al grado en enfermería: engordar académicamente los conocimientos.

Tal y como lo hemos explicado parece como si se estudiara una diplomatura para luego realizar uno o dos cursos de una licenciatura perteneciente a enfermería; lo que ocurre es que se denominan de otra forma, y ahora son grado y posgrado respectivamente. Pero por algo se ha cambiado el nombre. El espacio europeo de educación superior, dirigido por el llamado proceso de Bolonia, retoca la ya podrida raíz de la universidad. Los conocimientos han de tener una aplicabilidad laboral para evitar que filólogos alemanes por ejemplo, no tengan contra titulados en turismo competencia en el mercado laboral. O para que haya enfermeros que sepan de despachos y ventanillas, en caso de que les den más grima de la temida las agujas, o que no quieran trabajar en un centro sanitario de otra localidad. En cualquier caso, todos los planes de estudio se están viendo afectados abriéndose y flexibilizándose. Un curso académico representará en la nueva universidad 60 créditos, unos cuantos menos que hasta ahora. Los nuevos créditos europeos se calculan ya no sólo en base a las horas de clase, sino a la cantidad de tiempo fuera de clases a dedicar a la materia. Éste es un arreglo para intentar compatibilizar las distintas formas de impartir clases en cada país europeo. Es insuficiente y rocambolesco. En España equivale finalmente a 10 horas de clases y 15 de dedicación personal. En otros países las horas varían. Haciendo algunas cuentas se entenderá que tanto anualmente como por asignaturas el contenido de grados y posgrados se verá recortado y su duración alargada. Para colmo, la reforma en el plan de estudios empuja a crear materias de corte empresarial: caso de “Habilidades Directivas y Dirección de Grupos” en el grado de enfermería de la Universidad Europea de Madrid. Pero no sólo se crearán estas asignaturas; sustituyendo el prejubilado contenido de nuestra actual plantilla de enfermería también se introducirá ese cambio de mentalidad en toda asignatura: el programa de las asignaturas se verá atravesado por esta meta. La formación sanitaria se da un poco de lado en favor de la recurridísima empleabilidad.

El graduado enfermero boloñés, por tanto, saldrá con doscientos cuarenta créditos, no como un actual licenciado que sale con un mínimo de trescientos créditos. Mínimo que llega en el caso de La Laguna, por ejemplo, a 330 créditos. Vamos, que para ostentar los créditos que equivalen a una licenciatura se tiene que realizar un posgrado de un año tras el grado de cuatro. Cinco años, en fin, como mínimo, para vender honestamente esa moto del “licenciado en enfermería”. Pero ya conocen con qué van a rellenar los cuatro años del grado. Esto es, asignaturas comunes a la rama y demás con la flexible empleabilidad como meta. Con lo cual, para ponerse al nivel de un diplomado en enfermería, se habrá de hacer, sí o sí, un posgrado con los impedimentos de dinero que ello supone. Por si no lo saben los que tienen la palabra en enfermería, las ayudas para ese master de posgrado se fundamentan en préstamos bancarios. Y por cierto, que el sueldo de una enfermera sí que obligaría a devolver la beca con su correspondiente interés. Es decir, hipoteca para una casa, para un coche y ahora también para un trabajo digno. ¿Con Bolonia tendremos menos profesionales como los y las actuales de la enfermería? El grado en enfermería no será una licenciatura; esta equivalencia se ha de buscar en los posgrados que ostentarán un menor número de personas.

Y ahora viene el mayor riesgo que el sistema sanitario ha de asumir. La actual plantilla se verá examinada como hace unos años ocurriera con los ATS. Unos promocionarán; otros quedarán rezagados. Habrá unos pocos con más responsabilidad que la que legalmente puede asumir un actual enfermero; pero habrá otros muchos que serán unos peleles en comparación con los de ahora. ¿Cuál es el fin de este juego? Sanear las cuentas, no la sanidad. Al final serán más años de estudio; una formación peor y de peor prestigio; o, si no, una beca-hipoteca o tirar de billetera. ¿No se rebajará la cantidad de enfermeros y enfermeras realmente preparada, teniendo en cuenta que ya hay poca? ¿Cuántos peleles técnicos, pero convenientemente academizados, de poca valía y menor sueldo, andarán vinculados de tan cerca a las agujas que nos debieran curar una meningitis? Si estamos en lo cierto, es a esto a lo que se llama rentabilidad social: arrodillarse a los nuevos designios de la economía más privada y más eficiente, sólo dedicada a ella misma por encima del resto; arrodillarse a una vida más precaria que las empresas idean bajo el techo de los gobernantes y, no lo olvidemos, bajo la connivencia de toda aquella persona que aún sabiendo no levante la voz.

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2 responses

25 08 2008
asambleamayo2008

Contrasten este artículo con estos dos planes de estudio de enfermería: el primero, la diplomatura de enfermería en La Rioja:
http://www.unirioja.es/estudios/enfermeria/plan.shtml#requisitos

el segundo, el grado de enfermería en la Europea de Madrid:
http://salud.uem.es/es/titulaciones/ver/grado-en-enfermeria/plan

La diplomatura de tres años con 235 créditos; el grado de cuatro años con 240 créditos. Lean las asignaturas y el cambio de mentalidad que, con sólo 5 créditos más que la diplomatura y sin embargo un año más, añade el grado, sustituyendo el tipo de formación del plan antiguo por una mentalidad y unas materias de introducción propia de cursillos de formación empresarial (destaca Habilidades Directivas y Dirección de Grupos). No hemos cuantificado los créditos de prácticas entre otras cosas porque no nos queda muy claro qué es eso de Practicum ni en qué consiste el Trabajo Fin de Grado (que suman entre ambos 90 créditos ECTS)… seguiremos insistiendo tras obtener más información.

4 01 2009
laura

hola! akabo este febrero la diplomatura de enfermeria y la verdad es k en la uni no nos dan demasiada infrmacion sobre lo que tendremos k hacer nosotros cuando empiece todo el plan de Bolonia, no se cuánto debo esperar para hacer un postgrado o un master ni cuáles me serán útiles para que me sirvan con la reforma. donde puedo conseguir esa informacion?en el colegio de enfermería se limitan a colgar los reales decretos que no los entiende nadie…
gracias!

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