I. LA GLOBALIZACIÓN DE LA UNIVERSIDAD: LA UNAM Y BOLONIA.

16 07 2008

Ante el proceso de Bolonia y a estas alturas, no sabíamos por donde empezar, si por la cabeza o por los pies. Comenzaremos por dar una perspectiva del todo: la globalización (habrá tiempo de ir más tarde con las partes). Dentro del argot del politiqueo universitario a esto se lo redefine (o se lo eufemiza) como “internacionalización”. Hace ya un tiempo, Ramón de la Fuente, antiguo rector de la UNAM, (Universidad Nacional Autónoma de México), visitó “excelentemente” la universidad de Las Palmas. Vino a decir que las empresas privadas son mano de santo única para las universidades. Este “cristianismo empresarial” no sólo atañe a la salvación de las universidades y de las sociedades en que éstas se asientan, sino también atañe a la santa moral que ellas han de abanderar. Dice “el profeta san Ramón”: las empresas deben «financiar más a las universidades, siempre que se haga con buena voluntad y sin ánimo de lucro». Amén, pues, hermano Ramón. Eso sí, nadie da un duro por peseta, que dice mi santo padre.

Rápidamente nos pusimos en contacto con una más que buena amiga, Alejandra, de la UNAM. Abusaremos un poco de sus propias palabras. Nos decía en un correo ya no tan privado: «¿Por qué inversión privada y no pública? [...] hace falta inversión (porque eso es lo que argumenta este señor), y parece que se dijera “sí, hace falta inversión privada”». Equiparaba para ello, y muy acertadamente, la situación actual de la universidad con la del PEMEX en su país.

Por otro lado, hay un proyecto que la ministra, junto a su cohorte rectorial y demás vasallaje, no dejan de repetir: “la Estrategia Universidad 2015″. El Ejecutivo ayudará a que 10 universidades se posicionen entre las 100 primeras de Europa en los rankings internacionales. ¿Díganme cuántas de esas universidades pueden alardear de un gesto tan radicalmente democrático como el que se da en la UNAM? «La UNAM -decía en el correo nuestra amiga- es de los pocos lugares en la ciudad de México, sino es que el único, donde escuchas totzil, nahuatl y zapoteco de gente que está calzada, que no lleva la ropa a jirones ni está en un estado de desnutrición insufrible». Sin embargo, pretendemos emular la educación de una sociedad tan indolente e indignante como es la mayoría de la población estadounidense (no toda y demos gracias y reivindiquémosla también. Thanks, Ali, por el video). La UNAM es pública y autónoma, sin inversión privada. Y para colmo está por encima de cualquier universidad española en el actual ranking de Shanghai. ¿Por qué no aspirar a la UNAM? Según los valores más idílicos que en Bolonia se firmaran, esto debía ser así. ¡Qué coño! Según los valores de una universidad que se denominara así sin caérsele la cara de vergüenza, eso debía ser así. La convergencia europea miente por tanto. Si luchara por los valores de la universidad, no debería permitir las previstas fusiones o especializaciones en España. Y menos así, precarizando y elitizando: sesgando. Nos referimos a esa idea esgrimida por el secretario de Estado de universidades, Màrius Rubiralta, que propone que los campus universitarios se dividan en unos pocos elitistas de renombre y en otros muchos reunidos para el populacho.

Para terminar, nos referiremos al vago argumento que el “profeta san Ramón” vino a anunciarnos sobre la falta de incidencia social que tiene la investigación y sobre la necesaria intromisión redentora de la empresa privada. El caso en México es muy llamativo, tal vez en España menos. ¿Tiempo al tiempo? Relaciona Ramón de la Fuente la culpa de que el tejido entre universidad y sociedad esté destejido con la falta de inversión privada. Pero es que hay cientos de investigaciones, con financiación privada, reconocidísimas entre el gremio en cuestión que echan abajo este zafio argumento. La inversión privada en aquellos casos no acercó la investigación a la sociedad. Si en un futuro lo hicieran sería por alimentar su ánimo de lucro, con lo cual, la educación universitaria y el propio Ramón con su buena nueva estarían en un compromiso. El problema es, y en México es más radical, la discriminación clasista, que se refleja educacionalmente. El problema es la bajeza, manipulación y desvalorización economicista que se viene realizando con la educación. El problema es que la educación ya no sólo no libera, sino que no lo pretende. La educación condiciona. El problema viene dado porque el que crea esa situación clasista, la que aleja a gran parte de la población de los intereses universitarios, y el que ha de salvarla, según Ramón de la Fuente, según el plan Bolonia, según sus acreedores, se resumen en uno y el mismo ente situado en lo alto de su pirámide: la empresa privada.

Desde hace un tiempo se fomenta aquello de “¿estudiar para qué, si no es para tener un mejor estatus (léase “sueldo”)?” No hay, de tal dudoso modo, más sentido para la educación que el económico; y no hay más sentido para la economía actual que su propia eficiencia… Ahora, dígannos si no les resuenan ecos de la globalización en este proceso. Si aún no es así, investiguen acerca de lo pronto que se han unido oficialmente al proceso europeo los países iberoamericanos en la cumbre de ministros de Educación, celebrada en El Salvador, a finales del pasado mayo, desoyendo un estudio sobre competencias educativas en Latinoamérica (similar al informe PISA de la OCDE, pero sólo en 16 países de Latinoamérica y en este caso hecho por la UNESCO). En dicho estudio se asegura, a propósito de la real calidad de la educación en sus regiones, que ésta dependía mucho más del clima escolar que del nivel económico.


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Un comentario

17 07 2008
asambleamayo2008

Aconsejamos la visita a la página de AMEC, sobre todo las dos entradas del día 16 de julio, para conocer la actualidad de la universidad lagunera:
http://amec.wordpress.com/

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